Criptomonedas: una forma más de apostarse el dinero a la que llaman «invertir»

Seguramente sepas (y si no, ya te lo digo yo) que un euro no siempre tiene la misma equivalencia en otras divisas como el dólar o la libra (hoy 1 € pueden ser $0,92, y quizá mañana el mismo euro valga $0,95, y al día siguiente $0,90…). Pues lo mismo pasa con las criptomonedas, que vienen a ser divisas virtuales con mucha tecnología detrás (échale un vistazo a este artículo de la web de tecnología Xataka.com para saber qué es el blockchain) y que vienen pujando fuerte por convertirse en la moneda del futuro.

Internet se ha plagado de supuestos expertos en las inversiones en criptomonedas, gente que se ha forrado a su costa, gente que garantiza que una u otra ‘cripto’ va a ser el próximo Bitcoin, gente que habla de futuros pelotazos («chicharros» los llaman), y gente que se ha quedado atrapada en ellas con mucho dinero invertido que, de golpe y porrazo, ha pasado a valer una quinta parte de lo que fue.

Si quieres meter tu dinero en estas divisas no voy a ser yo quien te lo impida, pero tampoco voy a animarte a ello. Al menos quiero dejarte los cuatro motivos por los cuales no invertiría mi dinero en criptomonedas:


1. Porque las criptomonedas tienen una volatilidad endiablada

Moneda virtual (criptomoneda) ‘Bitcoin’

La volatilidad, como te expliqué en mi entrada sobre lo que debes aprender antes de invertir tu dinero, es un indicador del grado de variabilidad del precio de un producto de inversión en relación a su precio inicial. Así, un producto con una volatilidad muy alta puede tener subidas o bajadas de su precio en porcentajes muy altos. Y en cuanto a volatilidad, las criptomonedas son un alumno aventajado.

Para muestra, observa esta gráfica sobre la evolución del precio de un Bitcoin (la criptomoneda por excelencia y la que originó este endiablado universo) en un cambio Bitcoin (BTC) / Dólar estadounidense (USD):


La gráfica de arriba es una buena muestra de lo frenético que es el mercado de las criptodivisas: el 1 de enero de 2016, un BTC valía $365,5; al año siguiente, $966,2; al empezar 2018 estaba en $10.284 (sí, diez mil dólares) después de haber alcanzado su máximo histórico por encima de los 19.000 dólares el 16 de diciembre de 2017.

Y a mediados de 2020, el BTC está oscilando sobre los $9.000 tras haber llegado a estar por debajo de los $3.500 al comenzar el año 2019. Una locura, ¿verdad?

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Como ves, en el mercado de las criptomonedas se producen unas variaciones de precio exageradas. Hay divisas que de un día para otro suben un 100% y, seguidamente y pocos días después, se desploman un 200%. Así que tanto podrías dar el pelotazo de transformar 1.000 euros en 5.000 en pocos días que hacer que esos 1.000 euros pasen a valer 300. Vamos, lo que viene siendo apostarse el dinero.


2. Por los numerosos problemas de seguridad de las casas de cambio

Como problema añadido a lo anterior, muchas casas de cambio de criptomonedas (llamadas exchanges) han sufrido ataques e intrusiones vulnerando sus medidas de seguridad, por parte de hackers que han robado grandes cantidades de dinero en criptodivisas. Vamos, como si accedieran a tu banco y robaran millones de euros, resultando que entre ese dinero robado están los ahorros de tu cuenta.

Si estás interesado en invertir con criptomonedas sería buena idea que te familiarizaras con algunos conceptos como el de wallet (cartera) o exchanges (casas de cambio):

Un exchange, o casa de cambio, es un lugar donde se pueden intercambiar unas criptodivisas por otras, o bien dinero real (euros, dólares, libras…) por esas criptomonedas, y viceversa. Aquí puedes cambiar euros por (por ejemplo) Bitcoins y hacer la operación inversa más adelante, cuando el Bitcoin haya aumentado su valor.

Una wallet es una billetera (cartera) virtual donde guardar tus criptomonedas. Algunas casas de cambio ya incorporan una wallet por cada criptomoneda, lo cual te va a ahorrar el trámite de tener que crear una cartera antes de empezar a comprar y vender criptomonedas.

Se que todo esto suena a chino (y hay cosas peores que no te he querido citar, como el blockchain), pero si haces una búsqueda por internet podrás encontrar cientos de tutoriales para aprender a invertir en criptomonedas desde cero. Yo mismo estoy preparando una entrada especial sobre ello, pero el asunto tiene tela…


3. Por la abundancia de estafas


3.1. De los exchanges que un buen día desaparecen…

Y si quieres quedarte más tranquilo, también se han dado casos escandalosos como el de los exchanges BitSane o CoinRoom los cuales, un buen día, desaparecieron sin más y dejaron a todos sus usuarios sin su dinero invertido en ‘criptos’. Y hasta luego Lucas.

Cierto es que existen exchanges aparentemente fiables y consolidados como Binance, Kraken, CoinBase o KuCoin, pero los que te menciono arriba y que cerraron de buenas a primeras no eran precisamente casas de cambio piratas, ocultas o con cuatro gatos como inversores.


3.2. Del pump and dump

Otra de la modalidad de estafas que se estilan en este mundo de las criptodivisas se define con las palabras pump and dump. En castellano, el pump and dump es una artimaña mediante la cual varias personas (llamados lobos) compran una criptomoneda cualquiera que tenga un precio bajo, pero emitiendo órdenes de compra por valores superiores a la de oferta.

La criptomoneda empieza a subir, empiezan a hablar de ella en redes sociales, entra gente a meter su dinero (a los que se definen ovejas), la criptomoneda va dibujando una gráfica totalmente ascendente, hasta la luna casi… Y de repente esa gráfica se da la vuelta y los precios empiezan a caer en picado. Pero para entonces, esos lobos ya se habían ido aprovechando que los precios se habían disparado, mientras que las ovejas, al menos las que entraron con los precios ya elevados, ven como han perdido dinero y sólo tienen dos opciones: vender asumiendo las pérdidas, o mantener esas criptomonedas esperando a que un buen día vuelvan a subir su precio.

Realmente el pump and dump, aunque no sea una estrategia legal en los mercados financieros tradicionales, tampoco es propiamente una estafa como tal. De hecho, algunas ovejas pueden salir beneficiadas si consiguen detectar la señal de pump cuando se está produciendo, y salirse nada más vean que llega el dump.


4. Por la existencia de una casi infinita lista de criptomonedas

Si te diera por consultar la lista de todas las criptomonedas que actualmente existen para buscar una en la que invertir, verás que esa lista es interminable. Y por si fuera poco, todavía siguen lanzándose nuevas criptos para terminar de alargar la lista de divisas (se ve que nadie quiere quedarse sin sacar tajada).

Con tanta moneda digital en el mercado la estrategia de meter unos cuantos euros a varias criptos con precios ínfimos a modo de apuesta de futuro (a ver si alguna de ellas pega un subidón) se hace harto complicada ya. ¿Cómo elegir cinco o seis criptomonedas que puedan despegar en unos años? Es imposible. Y no sólo eso, sino que incluso puedes topar con un proyecto que se desplome y desaparezca.


Entonces… ¿hay que huir de las criptomonedas?

Sí y no. Me explico:

Si vas a meter toda tu pasta en criptomonedas esperando que tus ahorros se disparen y se dupliquen, tripliquen, cuadrupliquen o se disparen to the moon, mi consejo es que no las mires ni de reojo.

Sin embargo, si tienes algún dinero sobrante y que no necesites para nada (y recalco: que no lo necesites y nunca lo vayas a echar en falta), puedes probar a meter algunos euros en criptomonedas que ahora mismo valgan céntimos, con la esperanza de que en unos años suban de valor y pasen el euro o, quien sabe, incluso lleguen a valer decenas de euros. Pero desde el mismo momento en que lo hagas asume que estarás dando ese dinero por perdido ya de antemano.

Investiga un poco, aprende sobre las distintas criptomonedas existentes (su finalidad, el equipo que hay detrás de su aparición y desarrollo, su histórico de precios…), y prueba suerte metiendo algunos eurillos. Y olvídate de ellos hasta dentro de meses o años…

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