La independencia financiera, ¿mito o realidad?

Mucho se viene hablando en foros y redes sociales sobre el llamado movimiento FIRE (del inglés Financially Indepentent, Retire Early, que viene a significar algo así como «independencia financiera, jubilación anticipada»).

Este movimiento viene defendiendo la posibilidad de alcanzar esa ansiada independencia financiera a los cuarenta años (sí sí, a los cuarenta) y permitir el sueño de retirarte y vivir de las rentas el resto de tu vida. Dicho así, ¿quién no querría conseguirlo?


Descubriendo la independencia financiera

Entre mis averiguaciones sobre la gestión de patrimonio, las finanzas personales, los trucos para ahorrar y todo aquello que pudiera ayudarme a salir del bache, encontraba con cierta frecuencia esas dos palabras que, así unidas, casi suenan a fetiche sexual: «independencia financiera«.

Pensaba «¡qué crack, ha conseguido retirarse a los cuarenta! ¡Yo también quiero hacerlo!».

Lo siguiente era comprobar el método empleado para alcanzar tal milagro: vivir gastando poco (lo mínimo posible), ahorrar todo lo que se pueda, invertir el dinero en Fondos indexados, y esperar a que crezca y se multiplique.

Entonces saqué la calculadora y empecé a hacer cuentas:

Si hubiese empezado a seguir este método a mis 25 años (cuando por fin conseguí mi actual trabajo, y el único estable que he podido conseguir), suponiendo que fuera capaz de ahorrar 750 euros al mes (más o menos el 50% de mi sueldo), a los cuarenta años tendría 135.000 euros. Pero claro, tendría que invertirlos.

Supongamos ahora que llevando un año ahorrando (en cuya situación habría ahorrado 9.000 euros), decidiera invertirlos en fondos indexados a través de un robo-advisor. Manteniendo una aportación de 750 euros/mes durante los catorce meses siguientes, una simulación estándar me daría un resultado esperado de 157.500 euros. No suena mal, ¿verdad?

Ahora viene el follón supremo:

Por un lado, tengo que asumir una esperanza media de vida de unos 85 años, lo cual significa que los ahorros me tienen que durar 45 años (y más me vale estirar la pata a los 85). Y por otro, que mi dinero seguiría invertido pero tendría que ir retirando todos los meses alguna cantidad para vivir (pongamos que fuera capaz de vivir con 700 €/mes), así que su rentabilidad poco a poco iría decreciendo a medida que fuera quedando menos dinero invertido.

Ahí ya las simulaciones que haga me dicen que una m… para mí.

Entonces me dí cuenta: el movimiento FIRE es una utopía.


Desmontando el «movimiento FIRE»

Hecho lo anterior empecé a indagar en publicaciones en prensa, blogs y donde quiera que fuese que mencionara ese movimiento casi sectario.

Como cabía esperar, la mayor parte de esas publicaciones procedían de supuestos expertos, asesores o gurús de las finanzas que, sin definirse como tales pero emitiendo ese halo de grandeza que les caracteriza, aseguraban tener la fórmula perfecta para lograr la independencia financiera.

Tras mucho leer en una y otra página las ideas eran siempre las mismas:

  • Recortar en gastos todo lo que se pueda (vida frugal, lo llaman).
  • Ahorrar un 50% (o más, si se puede) del sueldo.
  • Invertir el dinero en fondos indexados a través de robo-advisors.
  • Y ya está. En veinte años, independencia financiera.

Luego estaban esas típicas publicaciones del tipo casos de éxito, con el testimonio, directo o indirecto, de personas que habían alcanzado la ansiada independencia financiera y ahora vivían de sus ahorros sin tener que trabajar.

Y luego están esos otros de los que no se habla, porque no interesa: personas que malviven en mitad de un pueblo semiabandonado, conduciendo un coche con más kilómetros que Forrest Gump y con medidas de seguridad inexistentes (sé financieramente independiente si sobrevives a un tramo de autovía), preocupados hasta por el precio de los yogures, y todo para guardar «apenas» 500 euros cada mes. Todo porque alguien les dijo, y les aseguró, que podrían ser económicamente independientes algún día si hacían ese esfuerzo.

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A veces me paro a pensar en esos jóvenes que pican el anzuelo de la independencia financiera y se pasan hasta dos décadas de su vida en un modo hiperahorrador, llegando a caer en una conducta obsesiva donde el ahorro prima ante cualquier otra necesidad o pequeña recompensa (que también es un tipo de necesidad).

¿Qué harán esos jóvenes cuando lleguen a los 40 años y vean que, a lo sumo, podrían ser financieramente independientes si llevaran una vida aún más frugal porque de otra forma no les alcanzan los ahorros? ¿Cómo se puede gestionar, sea antes o después de los 40, esa necesidad de disfrutar y de gastar dinero en pequeños lujos que aportan calidad de vida?

Gastamos demasiado en cosas innecesarias, eso no te lo niego. Pero ¿quién quiere vivir preocupado por no gastar en nada que no sea estrictamente necesario y sin permitirse un lujo de vez en cuando?


El movimiento FIRE y la generación millenial

Se da la circunstancia (obvia, por otra parte) de que los más interesados por la independencia financiera son jóvenes que, a su vez, se muestran incapaces de esperar dos años para conseguir algo (de ahí a que se endeuden hasta para comprar un móvil), pero a pesar de todo pretenden ser financieramente independientes. O más bien, quieren pegar el pelotazo y cumplir sus húmedas fantasías generadas por la red social que esté de moda en ese momento.

¿Qué buscan los millenials con el movimiento FIRE? Pues básicamente ser ricos. Les hablas de inversiones, de Fondos, de la Bolsa… Y todo lo asocian a escenas de El Lobo de Wall Street.

Luego están otros millenials (más listos, he de decir) que, aprovechando la situación, desarrollan una página web hablando de la independencia financiera, agrupando unos pocos y manidos trucos para ahorrar y muuuuuchas entradas hablando de como llevar los ahorros hasta el infinito y más allá empleando fondos de inversión, de ETFs y robo-advisors, y con mucho hincapié en la filosofía de vida superahorradora.

Y como hoy en día parece que enseñan eso del posicionamiento y el SEO en segundo de párvulo, con eso y miles de visitas de ilusionados e ilusos empiezan a ganar dinero a costa de clicks, publicidad, y venta de libros o cursos que publicitan con ahínco en sus páginas.

Vamos, que no te hacen a tí financieramente independiente, sino que tú estás haciendo que ellos lo sean.

Pese a todo, los millenials han entendido que estos tiempos están llenos de posibilidades para ganar pasta de la noche a la mañana, al tiempo que asumen que trabajar no es la vía adecuada a ello (¿quién quiere trabajar 45 horas a la semana para cobrar una m… de sueldo?). Su razón tienen desde luego, pero elegir el movimiento FIRE para ello es salir de guatemala para entrar en guatepeor.


La verdadera fórmula para ser financieramente independiente

Ahorrar el dinero necesario para ser económicamente independiente a los cuarenta (o a los cincuenta, si vamos tarde) no sólo depende de que lleves una vida frugal sino, más aún, de que tengas un trabajo bien remunerado y estable y de que puedas permitirte, llegado el momento, vivir con una combinación de ingresos pasivos y ahorros invertidos y rentabilizados.

Los ingresos pasivos, como su propio nombre indica, son ingresos que se originan de manera pasiva, sin tener que realizar ningún trabajo y sin demasiado esfuerzo, aunque normalmente suelen requerir una inversión de dinero y/o tiempo inicial y no suelen ser fáciles de conseguir.

El ingreso pasivo más conocido en nuestro país es el alquiler de viviendas u otros inmuebles, pero también puede servir como ingreso pasivo publicar (y vender, claro) un libro u otro producto con derechos de autor, o crear una página web donde ofrezcas algún servicio o contenido y puedas ganar dinero con ello.

Te interesa: Cuatro formas de generar ingresos pasivos desde casa

¿Y tú? ¿Crees que es posible la independencia financiera en España?

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