Lo que debes aprender sobre inversiones antes de invertir tu dinero

Mucha gente se adentra en el mundo de las inversiones pensando que pueden hacerse millonarios con apenas 2.000 o 3.000 euros de inicio (y digo «apenas» por comparación con las cantidades millonarias que se mueven en bolsa y a manos de unos pocos). Si esa es tu idea, ya te voy adelantando que te olvides de invertir porque el objetivo, o más bien nuestro objetivo, no es ese.

Yo invierto para proteger mis ahorros de la inflación, de la subida de precios que llegará en el futuro de una manera más que segura, y tal y como lleva sucediendo desde hace décadas (sólo tienes que comparar el nivel de precios de hace treinta años con los de ahora). Y esa es la idea que quiero transmitirte.

Por supuesto, lo anterior no impide que podamos tener buenas jugadas y obtener rentabilidades muy superiores, pero en el terreno de las inversiones a mayores riesgos, mayores posibilidades: posibilidades de ganar mucho dinero, y posibilidades de perderlo todo. Y cuando digo todo es TODO.

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No hay más que ver lo ocurrido con el desastre de Banco Popular y su posterior adquisición por Banco Santander al módico precio de un euro, llevando al Popular a su desaparición y dejando a más de 300.000 accionistas e inversores llorando la pérdida de miles de euros que, en un abrir y cerrar de ojos, simplemente pasaron a valer cero.

Vaya por delante que la seguridad absoluta no existe en el mundo de las inversiones, y así reza una advertencia frecuente en todas las compañías y plataformas de productos de inversión: rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.

Realmente, la forma más segura de tener tu dinero a salvo es dejarlo estático en una cuenta de ahorros donde te proporcionen una rentabilidad mínima (en torno al 1% TIN/TAE anual a día de hoy), que quizá sea insuficiente para proteger ese dinero del efecto de la inflación.

Si pese a todo decides seguir adelante e invertir (que tampoco es que ésto sea un infierno, verás… Yo he invertido y no soy Warren Buffet, y estoy ganando dinero siendo algo amarrategui), antes te recomendaría encarecidamente leer algo sobre los siguientes aspectos de este mundillo porque cuanto más sepas, mejor sabrás moverte por él y menor será el riesgo de que tu dinero acabe donde no debe.

Sin más preámbulos, ¡empezamos!


¿Qué es una «inversión»?

Si lo definimos de una manera sencilla, una inversión es el acto de depositar nuestro dinero en algún lugar, o de cambiarlo por uno o varios bienes, con la expectativa de que en un plazo de tiempo podamos recuperar más dinero del invertido.

Ahora bien, como te digo eso sería la definición sencilla, porque en la definición completa de inversión entran en juego tres conceptos más:

✔️ Beneficio: uno no invierte esperando recuperar el mismo dinero que depositó (porque entonces no tendría sentido invertir). El beneficio es la ganancia que uno espera al realizar la inversión (por ejemplo, invertir en una nueva empresa confiando en que en diez años llegue a ser una de las más importantes de su sector).

✔️ Tiempo: cuando se invierte dinero, se hace sabiendo que éste no va a estar en nuestro poder durante un periodo de tiempo mayor o menor. Todo dependerá de si nuestra inversión es a corto, medio o largo plazo. Y claro está, el plazo incide en el beneficio esperado.

✔️ Riesgo: el beneficio es directamente proporcional al riesgo, llegando a un punto en que ese riesgo puede ser equiparable al de apostarte todo tu dinero al rojo o al negro en un casino. Por el contrario, menor riesgo equivale generalmente a menores ganancias.

Cuando uno invierte en acciones, criptomonedas, materias primas u otros productos financieros por el estilo, lo hace comprándolas a un precio determinado, y con la esperanza de que al cabo de un tiempo (mayor o menor) los pueda vender a precio mayor y obtener así un beneficio económico.

Y ahí entran en juego dos elementos básicos en la economía: oferta y demanda


¿Cómo juega la oferta y la demanda?

Es una pregunta que puede parecer absurda pero que luego, en la práctica, lleva a todos los novatos a quedarse con auténtica cara de póker contemplando un baile de números que no encajan unos con otros.

Para empezar, quiero mostrarte la siguiente captura de pantalla de una plataforma de inversiones:

Lo que ves en ella es la cotización de las acciones de una compañía farmacéutica llamada «Acasti Pharma» (ahora, con todo el rollo del coronavirus, las farmacéuticas están que se salen).

Su precio en ese instante era de 0,2295 dólares. Sin embargo, los poseedores de esas acciones ofrecían 200 a precio de $0,229, mientras que los compradores demandaban 2.000 a precio de $0,2316. En otras palabras: algunos vendedores se las estaban quitando de encima, y los compradores estaban pagando incluso más de su precio actual, pero se estaban demandando más acciones de las que se ofrecían. Y cuando la oferta no cubre la demanda, los precios suben.

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¿Qué pasa cuando hay pocos pisos en el mercado del alquiler? Pues que los poquitos que hay se alquilan a precios altos porque los arrendadores saben que no hay muchas opciones.

¿Y cuando hay demasiados pisos para alquilar y poca gente interesada? Pues que tienen que bajar los precios para atraer a gente.

Pues en el mercado de las inversiones ocurre lo mismo. Todo depende de cuánto y a qué precio se ofrezca y se demande.


¿Qué significa «diversificar»?

Diversificar es repartir. En este caso, repartir tus inversiones entre distintos productos. La idea es la de reducir riesgos al máximo, y te lo explico con un ejemplo:


Imagina que estamos en el año 2016, y decides invertir 20.000 euros (todos tus ahorros) en el extinto Banco Popular. Llega el año 2017, el Popular entra en quiebra, es absorbido por Banco Santander y… ¡has perdido todo tu dinero!

Ahora imagina que decides invertir esos 20.000 euros en varias empresas: 2.000 euros a Banco Popular; 3.000 euros a Banco Santander, y los 15.000 euros restantes en fondos de gestión pasiva, en el cual el 80% va para productos de menos riesgo (renta fija) y el 20% restante, en renta variable (más adelante te explico qué es cada cosa). En este supuesto, llegado el día de la catástrofe de Banco Popular, te encuentras con el siguiente panorama:

1) Que has perdido los 2.000 euros de Banco Popular.
2) Que los 3.000 euros que invertiste en el Banco Santander con la acción a 3,60 € ahora son más de 4.300 euros, ya que esta acción ha subido a 5,20 €.
3) Que tu fondo de gestión pasiva ha obtenido una rentabilidad del 4,7%, resultando que tus 15.000 euros han pasado a ser 15.705 euros.

En total, tu dinero es de 20.005 euros. No has perdido nada pese a la desaparición de Banco Popular, y ello gracias a haber diversificado tu cartera. ¿Lo entiendes ahora?



¿Qué es la inflación y el IPC y qué relación hay entre ellos?

La inflación es la subida continuada de los precios en bienes y servicios. La consecuencia es que con el mismo dinero, puedes comprar menos cosas.

En cuanto al IPC (Índice de Precios de Consumo), es un indicador que refleja la variación de los precios de distintos sectores (alimentación, vehículos, ropa…). Si su resultado es positivo hablaremos de inflación (los precios están subiendo) mientras que, si fuera negativo, hablaríamos de lo contrario: deflación (los precios están bajando).


Lo cierto es que, pese al detalle de la gráfica arriba expuesta, no necesitamos un indicador que nos explique que los precios de algunos productos y servicios (como transportes, vivienda o algunos alimentos esenciales) son ahora bastante más caros que hace veinte o treinta años.

Y casi con toda seguridad, no podrás comprar las mismas cosas con 20.000 euros a día de hoy que dentro de otros veinte o treinta años.

De ahí a la importancia de obtener rentabilidad a nuestros ahorros que, al menos, imite a la evolución del IPC.


¿Qué es la volatilidad?

La volatilidad de un producto de inversión indica el grado de variabilidad del mismo en cuanto a subidas y bajadas de su valor. En otras palabras, un producto con una volatilidad muy elevada es capaz de aumentar enormemente su valor y, seguidamente, caer en picado en cuestión de días (y el mejor ejemplo de ello son las criptomonedas).


¿Qué es un fondo de inversión?

Un fondo de inversión es algo así como una agrupación de inversores para unir el dinero de todos e invertirlo no en una, ni en dos empresas, sino en muchos activos diferentes (bonos, materias primas como el oro o el petróleo, y por supuesto empresas que cotizan en Bolsa), ello a través de una entidad que gestiona ese dinero y lo invierte siguiendo la estrategia desarrollada por sus cabezas pensantes.

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En otras palabras: tú simplemente pones el dinero, pagas las comisiones oportunas, y dejas que pase el tiempo sin hacer nada más que ir mirando de cuándo en cuándo cómo va tu inversión.

Como ves, invertir a través de estos fondos supone simplicidad, pero además cuentan con otras ventajas, tales como pagar menos comisiones que operando por tu cuenta. Además, podrás configurar tu perfil inversor para ajustar el nivel de riesgo que quieres asumir y, en función de ello, tu gestor actuará en consecuencia repartiendo tus inversiones entre renta fija y renta variable.


¿Qué son y qué diferencia hay entre «renta fija» y «renta variable»?

Por renta fija se entiende la inversión en deuda pública (bonos de Estados) o privada (deuda de empresas), donde el interés está asegurado pues toda deuda se devuelve con intereses. Por tanto, aquí encontramos menor riesgo, poca volatilidad, pero menos beneficios potenciales.

En cambio, la renta variable es la inversión en acciones de empresas y se mueve en el lado opuesto a la renta fija en cuanto a riesgos, volatilidad y beneficios potenciales. Aunque todo sea dicho, si tienes una buena intuición a la hora de apostar por una empresa que en unos años dará el pelotazo, siempre puedes invertir dinero en ella asumiendo que lo mismo ese dinero se multiplica por diez que desaparece.


¿Qué es la gestión activa?

Un fondo de inversión de gestión activa es aquél donde el gestor (que decide por tí, recuerda) invierte en las empresas o activos que considere mejores en cada momento, intentando obtener la mayor rentabilidad posible. Digamos que el gestor «pone más empeño» investigando el mercado y eligiendo de una manera más selecta dónde plantar el dinero de los inversores.

Como podrás deducir, este tipo de gestión tiene unas comisiones elevadas bajo la premisa de que estás contando con un experto en las inversiones, pero como dice la famosa advertencia de la que ya te hablé, rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, y por muy buenos resultados que ese gestor hubiera obtenido en el pasado, nada impide que el día de mañana se pegue el batacazo de su vida y, peor aún, le pille con tu dinero.


¿Y la gestión pasiva o indexada?

La gestión pasiva se llama también indexada porque implica una estrategia totalmente distinta: copiar a un índice bursátil (como el IBEX35, el Nasdaq…). ¿Cómo lo hace? Pues invirtiendo en todas las empresas que cotizan en ese índice, de manera proporcional. Así compensas los malos resultados de unas empresas con los buenos que tengan otras.

En este caso no tienes a un «gestor experto» detrás, y ello supone una primera y clara consecuencia a tu favor: pagarías menos comisiones que con la gestión activa. Pero no sólo eso, sino que además con la gestión indexada, por su propia esencia, suelen dar mejores rentabilidades a largo plazo.

1 comentario en “Lo que debes aprender sobre inversiones antes de invertir tu dinero”

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