Aprende cómo gastar menos en las compras del supermercado

Uno de los principales gastos domésticos por su cuantía y necesidad es el de las compras en mercados y supermercados. De hecho, según las estadísticas los españoles gastamos de media entre 150 y 450 euros al mes en la cesta de la compra.

¿Se puede pagar menos por la cesta del supermercado? Por supuesto, aunque según un estudio de la OCU dependerá de la zona de España donde vivas, puesto que algunas localidades permiten menos margen de ahorro que otras. Vamos a verlo:


Elige bien dónde comprar

Entre unas cadenas de supermercados y otras existen unas diferencias de precios bastante significativas. En tal sentido, la OCU realiza frecuentemente estudios de supermercados para informarnos sobre cuáles son las cadenas más económicas y cuáles, por el contrario, son las más caras.


Desgraciadamente algunas de esas cadenas baratas no trabajan en todo el territorio nacional o tienen una red de supermercados bastante escueta. Pero si tienes alguno cerca, aprovéchalo. Y no te olvides de las pequeñas tiendas de barrio, las de toda la vida. Por culpa de las grandes superficies nos olvidamos de que en esas pequeñas tiendas tienen mejor producto.


Utiliza los comparadores de supermercado

Hay páginas como Soysuper.com donde puedes hacer de manera simultánea la compra en distintos supermercados, pudiendo comparar los precios o promociones que manejan cada uno de ellos para ahorrarte un dinero. Para que te hagas una idea te muestro la siguiente captura:

Ejemplo de comparativa de precios en SoySuper.com


Que hagas o no la compra en estas páginas ya es decisión tuya, pero creo que te resultará bastante útil al menos comprobar la oscilación de precios entre distintos supermercados y respecto a un mismo producto para buscar el mejor precio y pagar menos. No están todos los supermercados posibles, pero es una ayuda.


Recurre a las ‘marcas blancas’

Las grandes compañías han intentado con frecuencia mandarnos el mensaje que las marcas blancas son una mala opción, pero detrás de varias marcas blancas, curiosamente, solemos encontrar una marca conocida que fabrica el producto. 

Así Mercadona, por ejemplo, comercializa bajo su marca blanca Hacendado productos fabricados por Casa Tarradellas, Antiu Xixona, Covap, Alacant, Huevos Guillén, Chocolates Valor o Heineken, entre otros. En cuanto a Lidl, por su parte, utiliza como fabricantes (entre otros) a Leches Celta, Nestlé, Campofrío, Isabel o El Pozo. Como ves son marcas conocidas, pero el precio puede ser bastante más barato


No todas las promociones merecen la pena

A veces las promociones nos llevan a hacer gastos sin sentido. Vemos un 2×1 o un 3×2, o lo que quiera que sea que aparece en un cartelito con colores llamativos, y vamos corriendo a por ese producto porque cuanto más nos preocupemos por el dinero que gastamos, más veces vamos a caer en las trampas que hay detrás de esos aparentes chollos.

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💡 ¿Cuándo merece la pena una promoción?

1. En promociones del tipo 2×1, 3×2 o similares, cuando la veas en productos de una marca que no sueles consumir, observa a cuánto te sale la unidad (los supermercados están obligados a informar del precio por unidad de producto) y compáralo con el precio por unidad de tu marca habitual u otras marcas.

2. Si puedes y te acuerdas, compara el precio por unidad de esa aparente promoción con el precio por unidad antes de la promoción. Suele ser frecuente que suban el precio para aplicar un descuento y, al final, acabar pagando lo mismo por ese producto.

3. Haz las mismas operaciones anteriores cuando encuentres productos con ese llamativo cartel de «pack/formato ahorro».

4. Si la promoción merece la pena en cuanto a precio, antes de lanzarte a comprar varias unidades piensa en cuánto tiempo vas a tardar en consumir ese producto y observa su fecha de caducidad, en el caso de que sean perecederos.

La única forma de beneficiarte de verdad con una promoción es que la encuentres en un producto que habitualmente compras, y siempre fijándote en que no hayan subido el precio. Si la promoción te compensa, tienes sitio en casa donde almacenar y no los vas a tener que tirar a la basura por haber caducado, compra todo lo que puedas. En el momento estarás gastando más, pero el ahorro llegará a medio plazo.

Como pista adicional, te diré que muchas cadenas suelen aplicar precios reducidos en productos perecederos como la carne y el pescado a última hora del día o, al menos, a última hora del sábado (caso de Mercadona o Día).


Utiliza las tarjetas de fidelización

Muchas cadenas y grandes superficies cuentan con tarjetas de fidelización o clubs de socios que, por el hecho de contratarlas o darte de alta, te permitirán beneficiarte de una serie de promociones y descuentos exclusivos, o de la devolución de un porcentaje del importe de tus compras que podrás descontar del importe de compras futuras en esos mismos establecimientos.

Algunas cadenas pueden ofrecer mejores ventajas que otras. De hecho, Mercadona acabó retirando la suya al reconocer abiertamente que daba más problemas que beneficios (noticia de ComputerHoy.com)

Por suerte podemos encontrar propuestas muy interesantes como las tarjetas del Club Carrefour, Club Día o Alcampo Oney.

Te puede interesar: La fidelización de clientes.


Haz una lista con lo necesario para aguantar una o dos semanas sin volver a comprar

El ir a comprar con una lista nos evita ir como un pato mareao por los pasillos picando de aquí y de allá, lo cual, a su vez, nos hace comprar cosas que no debemos y olvidarnos de lo que sí necesitábamos comprar.

La idea final es que seamos conscientes de qué tenemos en nuestra despensa y de qué nos va a hacer falta para tirar durante una o (preferiblemente) dos semanas. Algo que requiere, antes de todo, planificar nuestras comidas y tener una idea aproximada de cuánto tardamos en gastar algunos productos tales como un paquete de papel higiénico, el detergente para la lavadora o las bolsas de la basura.

Así, cuantas menos veces vayamos a comprar y más precisa y exacta sea nuestra lista de la compra (y siempre que nos ciñamos a ella, claro) menos dinero gastaremos en alimentos y productos que ni necesitábamos ni necesitaremos.


Y por supuesto, evita caer en las trampas de tu supermercado

Los productos situados en las baldas a la altura de la vista, en los pasillos centrales o justo en línea de caja son aquéllos que el supermercado quiere que compres aunque no estuvieran en tus planes.

También recurren últimamente a los platos precocinados y las frutas cortadas y preparadas para consumir. Piénsalo: si han invertido un tiempo en prepararlos, ¿no crees que te lo van a cobrar? Pues lo hacen, y con creces.

Los supermercados siguen una serie de estrategias de márketing más que estudiadas, pero conociéndolas podrás evitar llevarte a casa productos que no estaban en tu lista de la compra.

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