Consejos para tener una vivienda energéticamente eficiente

Estos consejos exigen una inversión económica que podría resultar bastante elevada. Hablamos de una construcción de la vivienda desde los cimientos, instalación de sistemas de autoabastecimiento, o de una renovación de electrodomésticos. Por si te interesa, allá van:


La importancia del lugar y posición de algunos aparatos

Algunos electrodomésticos pueden ser más o menos eficientes dependiendo del lugar donde se instalen y de lo que tengan a su alrededor. Sobre todo si les puede afectar directamente el frío (si son aparatos para calentar) o el calor (al contrario, si son aparatos para enfriar). 

En tal sentido, ten en cuenta los siguientes consejos antes de realizar la instalación de los siguientes electrodomésticos y aparatos eléctricos:

Si vas a instalar un termo eléctrico de agua en lugar de recurrir al suministro de gas, el mismo debería encontrarse en el interior de la vivienda y cerca de las habitaciones a las que tenga que proporcionar agua caliente. O al menos, a las que más le vayan a exigir el suministro de agua caliente (como son los cuartos de baño). 

Esa posición estratégica va a permitir que el agua pierda la menor temperatura posible en su traslado desde el termo hasta el punto de salida, lo cual redundará en una menor exigencia de agua caliente desde el grifo y, por tanto, menor activación del termo. 

Además, has de saber que electrodomésticos como la lavadora tienen su propio mecanismo para calentar el agua que utilizan, sin hacer uso del termo eléctrico.

En cuanto al frigorífico, por su parte, es conveniente instalarlo en una zona donde no le afecte el calor de otros electrodomésticos, y tampoco reciba de una manera directa la luz del sol. Gracias a ello los motores de enfriamiento podrán relajarse y necesitarán trabajar menos. 

Además, es conveniente dejar un espacio de 10 o 12 cm entre la parte trasera del frigorífico y la pared, para ayudar a disipar el calor de una manera efectiva.

Por su parte los aparatos de aire acondicionado se recomienda su colocación cerca de una ventana o pared de exterior, y lo más cerca posible la máquina exterior de la interior. Todo ello redundará en una menor pérdida de frío o de calor. 

No obstante, es el técnico instalador quien deberá encargarse de elegir una ubicación optima en cada caso (que para eso tiene su formación).


Hablando del aire acondicionado…

No te pases con las frigorías necesarias. Las frigorías miden la potencia de un aire acondicionado, y dependiendo de la superficie que haya que climatizar necesitaremos un aire acondicionado de más o menos frigorías. Aquí te dejo una calculadora de frigorías ofrecida por la web Aire-Acondicionado.com, para que compruebes cuántas vas a necesitar.

Y ya que estamos, invierte en un buen aislamiento de tu hogar. Si tienes la ocasión, una vivienda bien aislada puede ayudarte a no tener que recurrir al aire acondicionado, evitando que el frío o calor del exterior penetren dentro de tu hogar al tiempo que permitan una correcta ventilación del mismo. 

Para ello emplea ventanas y puertas de doble cristal, y carpintería con rotura de puente térmico (que evita que la cara exterior transmita calor o frío a la interior). 

En defecto de lo anterior, usar cortinas opacas ayudan a aislar el interior de la casa en las horas de mayor incidencia del sol, manteniéndola relativamente protegida del sofocante calor exterior.

Y por supuesto, atiende a la clasificación energética de tu aire acondicionado y del resto de electrodomésticos que elijas para tu hogar.


Elige electrodomésticos con mejor clasificación energética 

La etiqueta energética es un sistema de etiquetado informativo aprobado por la Unión Europea, mediante el cual se informa a los consumidores, en un lugar visible y claro, acerca de la eficiencia energética de un electrodoméstico o aparato eléctrico, usando para ello una calificación que se mueve en una escala desde “G” (la peor eficiencia) hasta “A+++” (la mejor eficiencia energética). 


La imagen de arriba representa una etiqueta energética de un electrodoméstico de la más alta clasificación posible (A+++), figurando en su parte inferior el consumo de energía anual estimado según las mediciones que se han realizado.

También suelen incluirse en las etiquetas algunos pictogramas para destacar las mejores características del electrodoméstico en cuestión, e incluso su eficiencia en el consumo de agua.

La clasificación de la etiqueta energética, para lo que nos interesa, nos está diciendo si ese electrodoméstico consume más o menos que otras opciones del mercado. Lo cual, así a priori, puede hacer que te decantes por ese electrodoméstico pensando en el dinero que te vas a ahorrar. 

Pero ojo, porque aunque siempre traten de convencernos de que cuantos más +, mejor, no siempre compensa cuando metemos en la ecuación otra variante: el precio del electrodoméstico

Así pues, ¿cómo saber si compensa elegir un frigorífico A+++ en lugar de un A+ cuando el primero vale más que el segundo? Pues vamos a verlo mediante las siguientes tablas comparativas sobre dos electrodomésticos habituales: lavadoras y frigoríficos. En ambos casos vamos a utilizar una duración estimada de esos electrodomésticos de 10 años.

Vamos a empezar en una comparativa de lavadoras, todas ellas con las mismas características básicas: carga de 7 kg y frontal:

Como se puede ver, la mejor opción es una lavadora con certificado A+, aunque la siguiente, con certificado A+++, pese a ser ostensiblemente más cara, se encuentra bastante cerca en cuanto a coste total en diez años.

A continuación seguimos con la comparativa de frigoríficos, igualmente todos ellos con las mismas características básicas: frigoríficos con congelador combis.

En este caso, existe una diferencia considerable entre la primera y la segunda opción, que a su vez se encuentra más cerca de la tercera. 

* Asumiendo que en un año el precio medio del kWh es de 0,1308 €/kWh, IVA incl.
** Fórmula: (Coste luz anual x 10 años) + Precio de compra del electrodoméstico

Por supuesto que pueden existir otras características en cada modelo que te puedan hacer decantar por uno u otro aunque el coste total a los diez años sea superior. 

También hay que asumir que las tablas anteriores son simplemente orientativas y con una muestra reducidísima, pero sirve para obtener una regla fundamental: no siempre la mejor eficiencia energética compensa la diferencia de precio

Por otro lado, si tienes una nevera, frigorífico o cualquier otro electrodoméstico con bastantes años de antigüedad, tienes la opción de recurrir a medidores de consumo eléctrico (enlace a Amazon.com) que, de forma inmediata, te van a informar sobre el consumo de luz de un aparato. 

Quizá te pueda merecer la pena hacer una inversión inicial en sustituir tu viejo electrodoméstico por otro nuevo y más eficiente, pues muchas veces esa inversión se recupera en pocos meses.


No te pases con el tamaño

Si sois cuatro personas en casa, no tiene sentido comprar una nevera o una lavadora con capacidad para meter comida o ropa de ocho, ¿verdad? Pues algo tan lógico como eso es, sin embargo, uno de los criterios en los que nunca prestamos atención. 

Nos limitamos a los consejos del vendedor o comercial que tengamos de frente (que hace su trabajo, faltaría más) pero no somos capaces de cuestionar si de verdad necesitamos ese pedazo de frigorífico americano más grande que tu armario, o esa televisión de 60 pulgadas en un salón donde tu sofá no puede estar a más de tres metros de distancia de la pantalla lo pongas como lo pongas.

Así que evita optar siempre por lo más grande y adáptate a tus circunstancias. Eso sí, ten en mente si habéis hecho planes para ser más personas en casa dentro de unos meses…

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