Aprende a controlar tu economía doméstica

Si estás aquí es porque quieres ahorrar dinero y no lo consigues, o no en la cantidad que te gustaría. Hasta ahí llegamos. Pero ¿por qué no lo consigues? ¿Qué falla en tus finanzas domésticas que te impide ahorrar más?

A veces creemos saber qué falla en nuestras cuentas, y sin embargo no conseguimos evitar llegar apurados a final de mes. O peor aún, no podemos evitar acabar el mes con números rojos. Por eso, antes de empezar a tomar decisiones deberías saber desde dónde partes y qué necesitas cambiar. De lo contrario estarías actuando a ciegas.


1. Empieza a registrar todos tus ingresos y gastos

El primer paso para poner en orden tus cuentas personales es posiblemente el más tedioso a realizar, porque ya de partida te va a exigir adquirir la rutina de ir apuntando todos y cada uno de tus gastos (y también de tus ingresos, aunque seguramente se producirán con menor frecuencia).

Sé que dicho así empezarás a replantearte eso de poner en orden tus cuentas, pero te pregunto una cosa: ¿esperabas solucionar tus problemas financieros en un momento y sin tener que hacer un esfuerzo?

Antes de que empieces a imaginarte con la libretita y el bolígrafo a todas partes y te sientas agobiado, déjame que te muestre un par de consejos para hacerlo todo mucho más sencillo:


Utiliza tu teléfono móvil para apuntar tus ingresos y gastos

Como sabes, hoy en día se puede hacer de todo con un móvil. Y por supuesto, también podemos usarlo para controlar nuestras finanzas domésticas, y ello gracias a la existencia de diversas aplicaciones de finanzas personales que te van a permitir hacerlo en cualquier momento y lugar y en apenas dos o tres toques de pantalla, como son Money Pro y Fintonic.

Usar estas aplicaciones hace esta tarea muchísimo más sencilla y práctica, sobre todo si estás acostumbrado a pagar con tarjeta o a domiciliar tus recibos ya que estas aplicaciones se conectan con tu Banco para cargar automáticamente esos pagos (y sólo tendrías que registrar los que hagas en efectivo).

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En particular, a mí me gusta recomendar la aplicación Money Pro (disponible para móviles Android e iPhone, y para ordenadores con sistema operativo Windows y MacOS), aunque su opción para sincronizarse con la Banca online está disponible para los abonados a una suscripción premium, con un coste de 7,49 €/mes o pago único de 48,99 €/año (el mes sale a 4,08 €).

Frente a ello, Fintonic sí permite la sincronización con la Banca online de manera totalmente gratuita.

Si no quieres conectarla a tu Banco, igualmente siguen siendo muy prácticas para registrar y clasificar todos los movimientos que se produzcan en tus cuentas domésticas.


Guarda tus tickets para registrarlos al final del día

Otro truco para simplificar esta tarea y evitar que se te olvide registrar algún que otro gasto que hagas en efectivo es guardarte todos los tickets y registrarlo todo en un sólo momento y al final del día. Incluso muchas de esas aplicaciones incluyen una opción para escanear e incorporar esos tickets, que podrás guardar para consultarlos en cualquier momento o presentarlos en los establecimientos si necesitas hacer una devolución y lo has perdido.


2. Clasifícalo todo por categorías

Independientemente de cómo decidas registrar tus gastos la idea es que todos estén reunidos en un mismo lugar y organizados por categorías, y no por una simple cuestión de estética, como ahora comprobarás.

De partida, en cuanto empieces a registrar tus gastos tú mismo irás viendo que algunas categorías salen solas, como las de «supermercado», «facturas», «ocio»… Que no está mal, pero algunas son categorías demasiado amplias y no te van a proporcionar toda la información posible para saber, con un simple vistazo, dónde está tu verdadero problema con los gastos y actuar en consecuencia.

📍 Ejemplo:

Antonio ha registrado un gasto de 600 € en la categoría de comida. Dicho así parece una burrada, pero no sabemos exactamente por qué. Sin embargo, desglosando esos 600 € en distintas subcategorías, podríamos ver que Antonio ha gastado 200 € en compras del supermercado, 300 € en almuerzos y cenas en restaurantes, 60 € en desayunos en la jornada laboral y otros 40 € en cafés, refrescos y picoteos varios en gasolineras o máquinas de snacks.

Gracias a ese simple gesto de dividir una categoría amplia (alimentación) en varias subcategorías específicas (supermercado, restaurantes, cafeterías, aperitivos y snacks), Antonio podría sacar mejores conclusiones acerca del destino de su dinero. Asi, decidió reducir a la mitad sus comidas fuera de casa y su gasto en esos cafés, refrescos y picoteos varios, y solo en esos conceptos ahorró 170 €/mes, que vienen a ser 2.040 €/año. No está nada mal, ¿verdad?

Obviamente cuanto más larga y minuciosa sea esa lista de categorías, mayor información tendrás sobre tus gastos, pero también resulta más compleja de elaborar.

Personalmente te recomendaría que comenzaras con las categorías que te proponen cualquiera de las aplicaciones de finanzas personales de las que ya te he hablado y, posteriormente, sobre la marcha, tú mismo vayas dividiéndolas y creando o suprimiendo las que veas necesario.


3. Análisis de los datos y toma de conclusiones

Una vez lleves un tiempo prudencial registrando y clasificando tus gastos (al menos, necesitarías invertir dos o tres meses para tener una pequeña muestra) tendrás una visión completa de tu situación financiera.

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No sería extraño que encontraras gastos que infravalorabas, o gastos incluso que desconocías hasta este momento. De hecho, y aunque sea una estadística que me voy a sacar puramente del sobaco me atrevería a decir que la mayoría de las personas se sorprenderían a la hora de ver sus resultados.

Ahora que estás frente a frente con tu lista de gastos, empieza a analizarlos uno por uno. ¿Ves algo que te llame la atención? Pues entonces es hora de pasar al segundo paso: recortar gastos.

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